En 2020 comencé trabajando en Burger King mientras terminaba el colegio. Sentía que ya ganaba dinero y empecé a salir de fiestas, emborracharme y seguir una vida sin dirección.
Luego llegó la pandemia, me quedé sin trabajo y tuve que empezar de nuevo. Trabajé como albañil para seguir generando ingresos, pero seguía atrapado en los mismos hábitos.Más tarde conseguí empleo en una fábrica textil. Ganaba más dinero, pero no tenía objetivos, propósito ni un sistema. Mi rutina era trabajar de lunes a viernes y salir de fiesta los fines de semana.
Vivía rodeado de malos hábitos, alcohol, vicios, lujuria y lejos de Dios.
Hasta que un día me cansé de esa vida. Veía a jóvenes construyendo negocios, creciendo y logrando cosas que yo creía imposibles. Me hice una pregunta:
¿Esta es realmente la vida que quiero vivir?
Aunque sentía que ya era tarde, decidí cambiar.